El Orgullo en el matrimonio.

 

El orgullo, una condición espiritual que muchos no logran detectar.

Al comienzo de la historia de la humanidad nos encontramos que ya existía el bien y el mal, solo que cuando Dios creó a Adán y a Eva no le había creado o no le había enseñado que era el mal dentro de sí, ellos vivían en un jardín que el creador dispuso para ellos, donde lo tenían todo para vivir y ser felices, lo único que no debían hacer era probar del árbol del bien y del mal; y resultó que la mujer se dejo persuadir por uno de los seres más orgullosos que puedan existir, Satanás.

Lucifer era en si un ángel muy hermoso, pero su corazón se lleno de un sentimiento muy maligno que lo llevo a creer que él podía ser más que su creador. Así, consiguió la rebelión de muchos de sus compañeros y para resumir, su castigo eterno. El es el verdadero adversario de cada creyente.

Si buscamos sobre el concepto del orgullo, encontramos que hay dos tipos de orgullo, el orgullo positivo y el orgullo negativo. El orgullo positivo es el que nos hace sentir seguras, valorarnos, es el que nos alegra por tener personas o experimentar cosas agradables. El orgullo negativo, precisamente del que les quiero contar; es el exceso de estima hacia uno mismo, es el que nos incapacita a reconocer nuestros errores y pone en manifiesto nuestra falta de humildad, justo esto fue la causa de la rebelión de Lucifer.

Para mí el orgullo es la causa principal de los conflictos de una o más personas. El orgullo no nos deja ver nuestras faltas y hace que veamos la falta de los demás siempre. Me parece muy importante hablar sobre este tema tan amplio porque es lo que hoy afecta a la sociedad en general pero sobre todo en la familia y también porque como lo describe la biblia… es PECADO y muchas veces no lo podemos identificar.

Proverbios 21:4 Los ojos arrogantes, el corazón orgulloso y las malas acciones, son pecado.

Espero que estés lista para recibir este tema en tu corazón y que Dios exponga todo orgullo que pueda estar en ti, créeme que al final será muy gratificante liberarnos de todo orgullo. Tengamos presente lo que dice en proverbios 13:10 el orgullo lleva a conflictos, los que siguen el consejo son sabios.

Lucifer como sinónimo de lucero (Isaías 14:12) representa al ángel caído, ejemplo de belleza e inteligencia a quien la soberbia (orgullo) le hizo perder su posición en los cielos, transformándose en Satanás. El orgullo fue lo que caracterizó todo el proceso de rebeldía. Satanás y los suyos pretendían asemejarse a Dios. Precisamente la soberbia es considerada como el más grave pecado (Salmos 18:14). De ella se derivaron todas las clases de perdición (Tobías 4:14). “Ciertamente la soberbia creará contienda…” (Proverbios 13:10; Habacuc 2:5).

Puede resumirse que Lucifer era un ángel muy hermoso que por orgullo se rebeló contra Dios, queriendo ser como Él, y fue denigrado como castigo, junto con el ejército de ángeles rebeldes que arrastró consigo, siendo desde ese momento reconocido como un Ángel caído. Desde su rebelión es denominado “adversario” (en hebreo Satán -Satanás-).

Dicha caída es lo que se relata en el Génesis, cuando Satanás es simbolizado como “la serpiente”. Durante los tiempos del Antiguo Testamento, Satanás estaba en el ámbito terrestre (había perdido su condición de querubín celestial), pero podía retornar al cielo. El relato de Job permite esa deducción: “Y dijo el Señor a Satán: ¿De dónde vienes tú? Y respondió Satán: He dado la vuelta por la tierra” (Job 1:7; 2:2)

Siglos después, en tiempos de Jesús, estaba siendo juzgado (Jn 16:11), pero aún no había ocurrido lo fundamental. Jesús explica que el Reino de Dios tiene como fin contrarrestar “la autoridad y poder de Satanás”. Para confinarlo en tierra (sin retorno al cielo) era indispensable el sacrificio de Cristo. Eso fue lo determinante “… la sangre del Cordero” determinó que “no tenga más lugar en el cielo”. (Apocalipsis 12 lo expresa en los versículos 11 y 8).

Para el diablo, lo trágico es que si antes podía subir al cielo (Zac 3:1), desde el triunfo de Cristo ha perdido ese privilegio, o sea, no puede volver hasta aquél nivel como “acusador” (Ap 12:8). Por eso la alegría celestial: “alegraos, ¡oh cielos, y los que moráis en ellos! ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros, teniendo grande ira…” (Ap 12:12).

Considero que para hablar sobre el orgullo es fundamental conocer de donde proviene y cuáles son sus consecuencias, Nosotros tenemos una naturaleza pecaminosa, pero por medio de Jesus somos perdonados y justificados, el punto es que para cada creyente no debería ser normal arrastrar con sentimientos que no le agradan a nuestro Creador, nuestro señor, nuestro Dios.

Es injusto pensar que porque Jesús murió por mí en la cruz, puedo seguir pecando porque el ya me ha perdonando, haciéndole daño a las personas que están a mi alrededor, ya sean amigos, familia y desconocidos. El orgullo es un tema que verdaderamente los creyentes a veces ignoran y es la causa principal de los conflictos matrimoniales, dentro de las familias, iglesias y en todos los ámbito sociales.

El Orgullo es AUTO DESTRUCTIVO

El orgullo va delante de la destrucción, y la arrogancia antes de la caída. Proverbios 16:18.

Hay momentos donde podemos preguntarnos ¿por qué me pasan estas cosas? ¿Por qué me tocó este matrimonio tan complicado? ¿Porque no tengo buenos amigos? ¿Todos me dejan sola, porque? ¿Porque a donde voy tengo problemas? ¿Porque enfermo tanto? Y otras preguntas que pueden surgir.

Una de la respuesta a esas preguntas es que puede guardar relación con nuestro orgullo, pues este, nos hace ser de una manera poco agradable a otras personas, el orgullo no permite que perdonemos, nos hace siempre recordar el pasado y crear conflictos, por lo tanto esto nos corroe y nos afecta físicamente, entre otras cosas. El Orgullo sin duda alguna, es la causa principal de muchos de nuestros problemas y para que no nos auto destruya necesitamos estar alerta y debemos saber sobre el orgullo, sincerarnos con nosotros mismos hablando con Dios para que él nos muestre si hay orgullo en nosotros y poder soltar, sanar y encontrar La Paz que solo Dios amado nos da.

Ahora, hago una pregunta personal para medites en ella ¿Luego que pasas ciertas situaciones, has podido identificar tu orgullo y superarlo? Yo, por ejemplo, solía ser orgullosa, me costaba perdonar una ofensa, guardaba esa ofensa por mucho tiempo y sufría mucho. Hasta que pude identificarla, sanar y no permito que una ofensa se quede en mis pensamientos, orando a Dios y enfocándome en cosas realmente importantes. Aunque sé que no es tan fácil como parece, liberarnos del orgullo lleva tiempo, lo verdaderamente importante es reconocer donde, cuando y como estamos manifestando el orgullo para trabajar en ello con la ayuda de Dios.

El orgullo CAUSA DIVISION

Romanos 12:16 Vivan en armonía unos a otros, no sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. Y no piensen que lo saben todo.

El orgullo está relacionado con nuestros pensamientos, emociones y acciones. Se arraiga en ellos a causa de fracasos o frustraciones, impidiéndonos ver nuestros propios problemas y causando que veamos al otro como el único equivocado en la vida, cosa que el mismo Jesús nos enseño en Lucas 6:41:42 cuando dijo “¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo?”

El orgullo nos consume emocionalmente y es el causante de muchos conflictos y por ende de la división. Una persona orgullosa está imposibilitada de admitir sus fallas, se le dificulta perdonar justificando sus errores y esto sin duda ocasiona que se alejen las personas, también causa que la persona orgullosa vea siempre los errores de otros y cause discordias entre los demás.

Hoy en día muchas familias están divididas, muchas parejas divorciadas porque el orgullo es la fuente de la rebelión, del desafío y la venganza. El orgullo te hace pensar que no necesitas nada de tu pareja ni de los demás, el orgullo es la causa principal de las discusiones, solo por el orgullo es que viene la contienda y es la razón principal de la desunión.

No permitas que el orgullo divida y desuna a tu familia, tu matrimonio y tus amigos. Seamos humildes porque “en la humildad hay unidad y allí ustedes podrán valorar a los demás más que a ustedes mismos” Filipenses 2:3. Insisto un vez más, Aprendamos a identificar nuestro propio orgullo para construir una relación y una familia estable, unida y humilde.

El orgullo quiso DESTRUIRNOS

Ahora sé que el orgullo es un sentimiento muy sigiloso, pasa por desapercibido, porque como les he ido contando anteriormente, el nos ciega de nuestros errores y la verdad es que nos hace ver el error del otro siempre, antes que el nuestro.

Así sucedió con mi esposo y conmigo. Él era el malo y para él yo era la mala, la verdad que admitirlo hoy en día no es tan sencillo pero es mejor que la culpa se divida.

Yo tenía mis razones, muy buenas para estar molesta y el tenía sus razones para actuar a su manera. Por orgullo no asumíamos la culpa individualmente, por orgullo no cedíamos, no menguábamos ante nuestra propia razón, dejamos que otros se involucraran en nuestros problemas y decisiones, por orgullo dejamos de respetar y valorar a nuestra familia, así, hasta que llegamos al punto de separarnos, pero gracias a Dios, en ese tiempo ambos decidimos ser más cautelosos en nuestra búsqueda con Dios y Él aprovechó de sanar nuestros corazones, mostrar nuestras fallas, hasta que provocó nuestra restauración dos años después.

Hoy entiendo que el orgullo es el que acusa, el que hiere, el que grita, el que no admite ni se doblega, el orgullo culpa a los demás, el orgullo no ama, no tiene paz, no respeta, el orgullo simplemente destruye relaciones.

¿Por qué decidí hablar del orgullo? Porque las parejas hablan de sus problemas, hablan de lo que la otra persona les hace y de cómo se sienten sin asumir que hay orgullo en ambas partes y por ese orgullo no se sientan a dialogar sin acusarse y es tan pero tan importante identificarlo y doblegarlo para que no acabe con lo más preciado para Dios que es LA FAMILIA.

En este punto Oro a Dios para que este tema pueda mostrarte si hay orgullo primero en tu corazón para que seas libre de él y puedas tener una relación sana y una familia llena de paz, amor y gozo del Señor. Oro para que Dios sane cada área de tu vida y se manifieste en tu hogar.

El orgullo NO PERDONA.

El no perdonar trae consecuencias espirituales y físicas.

Cuando estén orando, primero perdonen a todo aquel contra quien guarden rencor, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus pecados. Marcos 11:25.

El orgullo no nos deja soltar las ofensas, Jesús nos enseñó qué hacer con esto “Aun si la persona te agravia siete veces al día y cada vez regresa y te pide perdón, debes perdonarla». Lucas 17:4 ¿Injusto no? Pero Jesús sabe las consecuencias de la falta de perdón, involucradas con el orgullo. Pero si aprendemos a perdonar, Dios nos promete perdonarnos y atender a nuestras peticiones ¿Qué prefieres, que florezca el amor a causa del perdón ó mantener el orgullo y vivir separados de nuestros seres queridos a causa de guardar la ofensa y el rencor?

Cuando se perdona una falta, el amor florece, pero mantenerla presente separa a los amigos íntimos. Proverbios 17:9

Algunas personas cuando leen sobre esto preguntan ¿acaso tengo que perdonar el maltrato, la ofensa y todo lo malo que me hagan y seguir aguantando? Mi respuesta seria, Si pero No, hay circunstancias que no podemos cambiar ni mucho menos pensar que perdonar a la persona es sinónimo de seguir ahí a pesar de que no cambie su mala actitud, creo que se trata de que cuando tienes que apartarte, lo hagas, sobre todo cuando está involucrada tu seguridad, en caso de maltrato físico, lo cual es una realidad de muchas mujeres hoy en día, esto tiene que ver con perdonar lo que te hicieron, sea lo que sea, para esto tendría que dedicar un articulo especial solo para hablar del perdón. Si te cuesta soltar la ofensa, perdonar lo que te han hecho, ora a Dios para que te ayude a dejar el orgullo y perdonar, así como el te ha perdonado. Si alguien no te perdona a ti, simplemente ten paz, Dios ya lo hizo. No permitas que el orgullo te llene de pensamientos dañinos, vive feliz, vive en paz, perdona y lleva cautivo junto con Cristo todo pensamiento negativo que te impida avanzar.

El orgullo ENFERMA

Si, el orgullo, el rencor, el resentimiento, la inquietud, la impaciencia, la maldad, enferma. Algo que leí y me pareció verdadero es que:

La enfermedad física es por lo general una señal de que en realidad no hemos sido redimidos del todo, que no estamos sanos a nivel espiritual.Es común que para la curación física se necesite primero el perdón de los pecados o una sanación interior.

El arrepentimiento más necesario es el del rencor o resentimiento, pecados que los cristianos por lo general no reconocen como tales.

Es necesario insistir en que el amor es el mejor remedio para acabar con la dureza de corazón, los traumas y el rencor que bloquean el poder sanador de Dios y le impiden llegar a nosotros.

Nunca será pérdida de tiempo en medio de alguna complicación de Salud orar a Dios para que el nos dé sanación emocional, espiritual y física, confiando en su fidelidad y amor por nosotros. El orgullo, como ya había mencionado es auto destructivo, nos enferma porque no tenemos paz cuando no perdonamos a los demás ni a nosotros mismos, pero tengamos presente el siguiente versículo “Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo. No juzguen a otros, y Dios no los juzgará a ustedes. No condenen a otros, y Dios no los condenará a ustedes. Perdonen, y Dios los perdonará. Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a uste­des.” (Lucas 6,36-38) ¿Que quieres recibir de Dios? Lo que estés dando, eso vas a recibir.

El orgullo es la razón principal por la que una persona no se compenetra con las demás, no soporta que se le contradiga y siempre espera que se cumplan sus caprichos. El orgullo causa que la persona endurezca su corazón, un corazón orgulloso es duro y lleno de resistencia y este se opone a Dios y a su gracia. Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes. Proverbios 3:34. Es que el orgullo repele la palabra de Dios y está listo para decir que otros están fuera de orden o son falsos. Los orgullosos acusaron a Jeremías de profetizar falsedad (Jer 43:2). El orgullo por lo tanto, destruye el discernimiento.

El orgullo trae el pecado de la presunción, el engaño y las falsas ideas vienen del orgullo. El orgullo es enemigo de Dios, le resiste y lo desafía. Una persona orgullosa es independiente y se aparta de Dios.

Saber de dónde proviene el orgullo nos ayuda a discernirlo para no permitir que gobierne nuestra vida, así le daremos acceso a Dios y su espíritu santo a obrar en nuestro corazón para liberarnos de ese orgullo que El tanto aborrece. El orgullo no nos permite vencer a nuestro adversario, el cual ya sabemos que es muy orgulloso, si somos como él y actuamos como él, no tenemos poder alguno sobre él.

Habacuc 2:4 mira a los orgullosos, confían en sí mismos y sus vidas están torcidas. Pero el justo vivirá por su fidelidad a Dios.

El orgullo es tan sigiloso que en una predicación el pastor dice que ser tímido es ser orgulloso, eso me puso a pensar mucho, justo conversaba del tema con una amiga y la verdad eso me impacto, El orgullo puede estar en el fondo de la timidez o vergüenza, porque una persona tímida no se expondrá a ser vulnerable y con mucho cuidado se protegerá a sí misma. ¿Y si me equivoco, y si me critican, y si me humillan? El orgullo es la raíz de ciertos temores, protege arduamente al YO.

Creo que haría el tema muy extenso si menciono las mil características del orgullo. ¿Quién fue Jesús? Piensa en eso, fue el hombre que demostró ser lo opuesto al adversario, quien expuso la hipocresía de muchos con la verdad, quien con su humildad y entrega enseñó sobre el amor de Dios, Él fue capaz de humillarse a sí mismo para la salvación de toda la humanidad, Gracias a Jesús hoy estamos juntamente crucificados con él, somos justificados por haber llevado nuestros pecados a la cruz, gracias a él ya no está el adversario acusándonos delante del padre.

Jesús es la imagen de nuestro creador, el interesado número uno en la salvación de nuestra alma, esperando que nosotros actuemos en función de cumplir con su voluntad, reconociendo nuestras debilidades para que el pueda fortalecernos.

Como creyentes debemos huir del pecado del orgullo que trae consigo toda clase de maldad y todos lo tenemos en algún momento de nuestra vida, no dejemos que eso nos aleje de nuestros seres amados, que eso nos impida ver lo hermoso de cada persona y lo grandioso de nuestro Dios.

La base para vencer el orgullo es practicar la humildad, la sinceridad y el amor, orar a Dios en todo momento para que nos ayude a discernirlo. Espero que esto te ayude a adquirir entendimiento, sabiduría y active en ti el discernimiento de Dios para liberarte de esto y aumente en ti la humildad, el amor y la paz que solo Dios nos da.

Sé que aprenderemos a estar libre de orgullo a medida que avancemos en nuestra comunión con Dios, por medio de su espíritu santo, nuestro hermoso ayudador y consolador.

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3 comentarios sobre “El Orgullo en el matrimonio.

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